
Se cumplió la meta: Harry Potter and the Half-Blood Prince resultó ser la mejor cinta de la franquicia y lo más increíble es que viene de la mano del director responsable tambien de la peor (Harry Potter and the Order of the Phoenix). Raro lo ocurrido y realmente una sorpresa cuando días antes del estreno mundial las reseñas tempranas alababan el trabajo de David Yates como el director de la cinta mientras que alguno incluso situaban a la película como la mejor de la saga. Al principio me costo asimilarlo ya que estamos hablando de un director irregular en lo que se refiere a la saga Potterica que realmente hizo pedazos el quinto libro transformando aquella película en sólo secuencias de acción de corta duración para recaudar cada vez más dinero.
La doble cara y el ptencial mostrado por Yates en esta sexta parte es notable y aplaudible, Yates logro redimirse de los incontable errores ocurridos en la quinta película donde elimino escenas en ese momento cruciales para el fin de la saga, pero aquello queda en el olvido al ver su más reciente logro con esta cinta llenandola de detalles abiertos que solamente cobraran fuerza con las siguientes dos películas, porque todos sabemos que el último libro ha asido dividio en dos partes debido a lo número que es en contenido. Y francamente ansio ver el trabajo que Yates esta haciendo con aquellas dos partes. Si logro hacer la película más fiel al libro que se ha hecho hasta el momento debe de estar haciendo maravillas con todo el metraje que tiene a su disposición para el final.
Debo admitir que la película comercialmente no gustara a todos, realmente es una pelicula que dividira al público y que ya lo hizo en la función que yo asisití. Todo debido a que lo mostrado antes del final es increíble, la película esta hecha a la perfección, solamente es el final el que finalmente sorprende a la gente y los disgusta. Al tratarse de un final que no concluye nada, todo lo hablado en la película se convierte en frustración para el público al darse cuenta de que sus respuestas sólo serán respondidas en las 2 partes que componen el final, porque la película funciona como el libro. Es el adelanto del final de la serie, la previa antes de los momentos climax que se viviran pronto donde todos los cabos sueltos se uniran. No le pongo un 10 a esta gran película porque me hubiera gustado que aquella frustración que se siente al desconocer lo que pasara hubiese sido mejor tratada por el equipo detras de la película.
Las actuaciones estan cada vez mejores, en especial un trío de actores de generaciones distintas que registran los niveles de emotividad de distinta manera y qeu aquello lo hace especial. Hablo de Daniel Radcliffe (Harry), Michael Gambon (Dumbledore) y Alan Rickman (Snape), quién es el mejor. ¿Aún creen que es bueno? ¿O es del bando de Voldemort?. Rickman ha jugado un papel escencial al protagonizar al personaje clave en el final de Harry Potter y que en esta película cobra mayor importancia no porque juega a cambiarse de bandos sino porque no sabemos aún sus deseos personales, el siempre esta siguiendo ordenes pero sus motivos personales serán los que activaran el final inminente de la serie. Sólo elogios para este actor. Los aspectos técnicos de la película no hay para que hablar, son todos excelentes en especial la fotografía que retrata muy bien el ambiente relatado por Rowling en el libro.
Sólo me queda decir que vayan a ver la que la mejor película de Harry Potter hasta la fecha superando a la dirigida por Cuarón. Y solamente disfruten el incio del final inminente de la saga y cada escena cuenta, porque muchos detalles escondidos hay, detalles que sirven de uente para unir este inicio al final. La película me deja con una imagen diferente de Yates que se ha redimido y que espero asciosamente Harry Potter and the Deathly Hallows Parte Uno y Parte Dos para concer como ha manejado el mejor libro de la saga.